¿Es el dildo eyaculador la revolución que se viene?

“Actioni contrariam semper & æqualem esse reactionem: sive corporum duorum actiones in se mutuo semper esse æquales & in partes contrarias dirigi”

I.

La física clásica nos demanda una correlación entre acciones y reacciones. La aplicación de una fuerza tiene como resultado una reacción correspondiente. Esta mecánica se traduce casi de manera transparente a la estructura y el funcionamiento de los cuerpos. A todo estímulo le corresponde una reacción. El placer es una fuerza que se comporta de acuerdo a estos principios. Si hay un estímulo placentero, el cuerpo manifiesta su presencia, de la misma manera que reacciona ante la provocación de otros estímulos, como el dolor.

La eyaculación de los penes es una de las reacciones corporales que más se asocia con la manifestación del placer. Nos interesa reflexionar aquí en torno a las formas de significación de la eyaculación. ¿Es la eyaculación un acto “natural”? ¿es una respuesta propia exclusivamente de los penes? ¿Es inequívoco su vínculo con el placer sexual?

Es cierto que hay reacciones del cuerpo ante estímulos placenteros (y de otras índoles, como los dolorosos). Hay que señalar también que no toda reacción es percibida de la misma manera, ni es significada del mismo modo. Sin embargo, afirmamos que el panorama crítico se reduce al asumir que toda reacción está determinada en su totalidad por la interpretación asignada en un contexto social. No negamos que esto es en parte cierto, sabemos que, por poner un ejemplo, la cultura pornográfica mainstream establece un canon al gesto que corresponde a un cuerpo en orgasmo, conformando así un parámetro de “reacciones apropiadas”, que son consumidas en sus millones de visitas y descargas diarias.

Más bien pensamos que hacer una hermenéutica de la cultura visual, y de su producción de imágenes de los cuerpos deseantes, no es suficiente si queremos pensar críticamente el placer. Es innegable que el contexto social determina las acciones y reacciones de los cuerpos, lo que es considerado como placentero y lo que no, pero en esa determinación hay siempre pliegues, desviaciones, fugas. Aquí nos interesa pensar las reacciones placenteras en relación con la mecánica de los cuerpos. ¿Cuál es el cuerpo que reacciona a una acción? ¿Quién es el agente de esa acción? ¿Cómo asignamos reacciones a causas? ¿Qué causas le corresponden a las reacciones? Queremos interrogar el principio de causalidad que regula la mecánica corporal.

II.

Enfoquémonos ahora en una de las reacciones asignadas a esta mecánica del placer: la eyaculación de penes. Pensemos en la eyaculación como ese proceso durante el cual se expele de orificios ubicados en los genitales un líquido, que puede variar en consistencia, color y presión. ¿Qué tipo de reacción sería ésta eyaculación, si seguimos la lógica causal reflejada en el funcionamiento de los cuerpos? Los penes eyaculantes aparecen como la reacción natural resultado de un proceso de estimulación erótica. Las eyaculaciones de los cuerpos con vulva, en cambio, no se inscriben con tal naturalidad en dicha lógica del resultado, no coinciden con la lógica según la cual un orgasmo se identifica necesariamente con la expulsión desde órganos genitales de líquido en forma de chorro, que es el problema que aquí nos ocupa.

Esta lógica afirma que la eyaculación de penes es una reacción culminante. Según esta estructura, eyacular es el resultado natural, auténtico y necesario, de la concentración de las fuerzas que tienen lugar en un proceso sexual. Eyacular es la reacción que corresponde por excelencia a la mecánica erótica. Vamos a llamar a esta idea: la eyaculación de Newton.

No perdamos de vista que la eyaculación de los cuerpos con pene se articula de forma casi indistinguible con la biopolítica de la reproducción. Indicadores de este vínculo y su funcionamiento normativo son las amplias restricciones y estigmas que históricamente se han ejercido sobre los procesos eyaculatorios no reproductivos: la masturbación, la penetración anal, las relaciones sexuales no heterosexuales. El discurso y las prácticas eyaculadoras están relacionados con el dispositivo de reproducción de seres humanos. Esto tiende un puente entre el placer de los cuerpos con pene y la sagrada tarea de perpetuar la especie que opera todavía en nuestros días como uno de los discursos más potentes e incuestionables en torno a la sexualidad humana: la eyaculación es expresión de un instinto primordial, de la llamada ineludible de la naturaleza. Eyacular es siempre afán de fecundar. La eyaculación es una ley universal.

 

III.

En 2012 aparece en el mercado de los juguetes sexuales el POPDildo, originalmente conocido como Semenette. Se trata de un dildo eyaculador que, si bien no es el primero en aparecer, sí parece ser el más popular de su categoría. Aunque en su sitio web este POPDildo señala sus usos recreativos, médicos y terapéuticos, no debe pasar desapercibido que aparece como herramienta de procreación. Es la aparición en el uso de otras funciones lo que provoca que el cambio de un nombre con referencia directa al semen, a uno sin referencias anatómicas, sea indispensable para su popularización.

El POPDildo es un un dildo strap-on de silicón con forma de pene, con un orificio enmedio que lo recorre desde la base hasta la punta. Cuenta con una bomba manual y una manguera, ambas desmontables, que sirven para conducir a través del cuerpo del dildo el líquido que l_s usuari_s hayan elegido para ser eyaculado. Su presentación es en varios colores, que van desde aquellos que imitan tonos de piel, hasta el rosa brillante o el azul eléctrico. Entre las ventajas con que se anuncia se encuentran la verosimilitud de su eyaculación con la de un pene orgánico, la facilidad para limpiarlo y la posibilidad de variar las sustancias expelidas.

 

 

IV.

En lo que sigue no vamos a referirnos directamente a cada uno de los usos que se atribuyen a este dildo en la actualidad, sino que analizaremos algunas de las consecuencias/reacciones que tienen lugar con su aparición. Éstas son tres, cada una corresponde a un aspecto distinto de la existencia del dildo eyaculador, pero todas están relacionadas y se dan de manera paralela.  

La primera consecuencia está relacionada con la génesis del dildo. Para pensar al dildo eyaculador es necesario, primero, ubicarlo en su contexto de aparición como herramienta de procreación. Este es un aspecto que debe ser considerado cuando se habla de eyaculación. Como ya hemos señalado, el discurso y las prácticas eyaculadoras están aparejadas con la biopolítica de la reproducción de seres humanos. El dildo eyaculador aparece relacionado con esta política de los cuerpos; sin embargo, se presenta como un discurso emancipador, en tanto que permite desarticular la fórmula según la cual la pareja heterosexual es la única que tiene acceso de cualesquiera que sean los beneficios de la procreación. Con el dildo eyaculador una biopolítica de la reproducción, hasta ahora exclusiva de los cuerpos con pene, se extiende a todos los cuerpos: todo cuerpo puede fecundar.

Aquí vemos la primera consecuencia de la existencia de este dispositivo: (1) Separación de la significación de las funciones reproductivas de acuerdo con un referente anatómico correspondiente a la anatomía de penes y vulvas-úteros. Esta separación es, al mismo tiempo, la multiplicación de los cuerpos como máquinas reproductoras.

Por otro lado, ni las prácticas de reproducción asistidas técnicamente se originan con la aparición de este dildo, ni es solamente un ideal reproductor lo que está relacionado con este juguete sexual. Su uso ha derivado en prácticas no determinadas por su génesis. Este dildo es usado también como herramienta para la puesta en escena de una eyaculación de cuerpos sin pene de carne, que no tiene como finalidad la reproducción de seres humanos, sino una multiplicidad de otros usos que tiene la función eyaculadora.

El dildo se vende sin líquidos, en realidad cualquier material puede ser introducido en sus mangueras. Esto implica un cúmulo de guías para producir distintos tipos de semen artificial y la recomendación de l_s comercializador_s del juguete de no usar líquidos que contengan azúcar para producir la sustancia, y en cambio preferir materiales viscosos y densos. Esta apertura a la recepción de líquidos no seminales es uno de los factores que apunta a sus usos no reproductivos.

Entre estas funciones se cuentan la recreativa (quienes lo usan para probar “qué se siente” eyacular y qué añade esa posibilidad a sus procesos sexuales), la orgásmica (quienes asumen el acto de eyacular como el resultado por excelencia de un proceso sexual), la terapéutica (propia en particular de personas que, a pesar de tener un cuerpo con pene, no logran eyaculaciones satisfactorias) y la de reafirmación de la identidad (quienes, teniendo un cuerpo sin pene de carne, conciben la posibilidad de un pene que eyacula como un dispositivo significante de su identidad).

El POPDildo no sólo actúa como prótesis de la función fecundante, sino que establece la misma dinámica de la eyaculación de Newton como expresión o reacción de placer. Así pues, aunque no todo líquido eyaculable es necesariamente semen, ni toda eyaculación tiene función reproductiva, sí toda eyaculación, incluso la de un pene de plástico, significa placer.

Esta es la segunda consecuencia de la aparición y popularización del dildo eyaculador: (2) Desplazamiento del contexto de aparición de la eyaculación. Este desplazamiento tiene lugar con la separación de la expresión de placer de la topología clásica, de su referente en ciertos cuerpos. No hay exclusividad eyaculadora para los penes de carne. Si la primera consecuencia nos convierte en una multiplicidad de cuerpos-máquinas reproductoras, la segunda multiplica nuestras máquinas deseantes. Son más bien movimientos paralelos, que no ocurren el uno sin el otro.

L_s usuari_s de este dildo afirman estar interesad_s en experimentar el chorro placentero que viene con el paquete de tener un pene, que en este caso es de silicón. Buck Angel es uno de los grandes entusiastas de este juguete sexual y declara: „Hay mucha gente que solamente quiere experimentar ese chorro de semen (cum shot) y eso me incluye“.  El dildo eyaculador promete dar un toque realista a las interacciones sexuales de cuerpos con pene de plástico. L_s usuari_s también afirman encontrar una conexión distinta con su cuerpo al tener la posibilidad de la eyaculación artificial que brinda este dispositivo.

Nos preguntamos: ¿Qué significa la posibilidad de eyacular con un pene de silicón? ¿Se trata de un mecanismo de imitación de una supuesta eyaculación original, cuyo soberano sería el pene de carne? ¿Cuál es la experiencia corporal que se alcanza mediante la eyaculación artificial? ¿Cuál es el vínculo entre esta eyaculación artificial y el realismo orgásmico aducido al placer de los penes de carne? ¿Es la producción autónoma de semen, y su transferencia de un cuerpo a otro asistida por un dispositivo, algún tipo de forma de emancipación? Ante todo, ¿es el dildo eyaculador la revolución que se viene?

 

V.

Pensemos entonces ¿cuál es la particularidad del dildo eyaculador? Sus funciones de afirmación de identidad, reproductoras, terapéuticas, orgásmicas o recreativas son innegables. Lo que nos preguntamos es, sin embargo, cuáles son sus efectos más allá de los usos que le dan los individuos particulares. De las consecuencias semántico operacionales enunciadas en (1) separación de la significación de las funciones reproductivas de acuerdo con un referente anatómico, y (2)desplazamiento del contexto de aparición de la eyaculación con la separación de la expresión de placer de la topología clásica, obtenemos una tercera implicación de la existencia del dildo eyaculador. Les llamamos consecuencias semánticas operacionales porque se trata tanto de una dislocación del signo placentero que toma forma de eyaculación, como de su intervención material: hay de hecho un pene de plástico que eyacula.

La última consecuencia que queremos enunciar aquí sería (3) la producción de un realismo corporal en que el placer se abre a otras significaciones. Aquí es importante volver a la mecánica de los cuerpos en la que aparecía la eyaculación de Newton. La puesta en escena de la eyaculación mediante un pene de plástico pone en cuestión la mecánica clásica del deseo. La repetición de la asociación placer de pene de carne = eyaculación nos ha hecho pensar que los cuerpos con pene de carne son los únicos eyaculantes. Eyacular no es la reacción culminante de un cuerpo erotizado. Eyacular es una técnica.

El pene de plástico eyaculador disloca la eyaculación de la lógica según la cual eyacular es la reacción propia de los cuerpos con pene de carne a los que les adviene la fuerza del deseo. Esta dislocación es la que aparece en la afirmación de sus usuario_s de que adquieren una conexión más real con su cuerpo al usar el POPDildo. Es la experiencia de un placer más real que el de las eyaculaciones de Newton, porque en la eyaculación técnica el placer aparece disociado de la lógica de acciones y reacciones. Cuando es con un órgano de plástico, y no con uno de carne, con el que se expresa placer, con el que se experimenta un orgasmo, el vínculo entre eyaculación-placer-cuerpo con pene de carne queda fracturado.

Con esto no queremos decir que la física clásica sea puesta en cuestión por un dildo (por otro lado, el dildo funciona mecánicamente). Lo que se pone en cuestión es que esta mecánica sea la que opere en el flujo del placer y su acción sobre los cuerpos. Lo que se interrumpe es esa mecánica que territorializa el placer en los cuerpos con penes y naturaliza la eyaculación como resultado de ciertos estímulos, que establece para cierta acción, por ejemplo un encuentro erótico con un pene, toda una serie de reacciones. Se interrumpe la lógica que organizan el placer en una única estructura semántica mediante la que se significa la cadena de acciones y reacciones de los procesos eróticos.

Eyacular es en principio una acción que no pertenece a ninguna anatomía particular. Esta acción tampoco corresponde a una expresión absoluta y culminante de una interacción erótica. Eyacular es una acción reproducible técnicamente, no tiene origen, no tiene causa única, no tiene referente último en una supuesta materialidad original de los cuerpos. Todo esto no nos da elementos para responder a la pregunta por el potencial revolucionario del dildo eyaculador, pero nos permite reconocer su potencial como herramienta crítica, en tanto que abre la pregunta de cuál es entonces la dinámica que tiene lugar en nuestros cuerpos deseantes.

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